martes, 23 de mayo de 2017

Cultura


La convivencia en la familia

¿Cuál es el aporte que realizas para que haya una buena convivencia, que debes mejorar y que aconsejarías a otros miembros de tu familia a los otros miembros de la familia para que esta funcione de manera armoniosa?

En el ámbito familiar deben existir ciertos valores y fundamentalmente el respeto por parte de cada uno de los integrantes; cuando hay respeto puede existir una gran capacidad de comunicación y confianza para derribar los obstáculos que se presentan. Otro de los valores más importantes debería ser la responsabilidad, puesto que esta nos llevaría a cumplir cada una de las actividades que se nos asignan. Honestamente mi mayor aporte hacia mi familia es el respeto, pues así logro se tolerante frente a cualquier situación que se presente. A consejo que en mi familia se hable con un tono de voz un poco más bajo, pues “los gritos no educan”.

Los valores más importantes para una buena convivencia son:

Solidaridad: Porque es una actitud que supone generosidad y que se asume voluntariamente.

Laboriosidad: Es importante para trabajar con amor, con esmero y procurando hacerlo de la mejor manera posible.

Respeto: Es un valor que nos lleva a honrar la dignidad de las personas y a entender sus derechos.

Responsabilidad: Implica cumplir cada uno de nuestros deberes.

Disciplina: Es la exigencia o esfuerzo personal que cada ser humano debe poner para alcanzar sus metas.

Autoestima: Es el concepto positivo que tenemos de nosotros mismos.

Verdad: Que todo lo que decimos y hacemos se ajusta a la realidad.

Alegría: Es un estado de ánimo que resulta de practicar el amor y la paz.

Tolerancia: Es la disposición de admitir en los demás una manera de ser, de obrar, o de pensar distinta de la propia.





¿Crees que la forma como te comportas o actúas tiene que ver con la convivencia que llevas en tu familia?

Sí, porque cada uno de nuestros actos nos lleva a una consecuencia. Cuando somos intolerantes y groseros, los demás actuaran de esta misma forma e incluso se procederá a la violencia la cual nos llevará a problemas mucho más graves. Cuando aguantamos un poco más, y, somos tolerantes pero en cualquier momento explotamos, la penalización será más baja puesto que nuestra tolerancia llego hasta el punto de no aguantar más. Cuando somos tolerantes, no le prestamos atención a lo que los demás piensen o digan de nosotros, pues no sentimos que el mundo gira a nuestro alrededor, pensamos de que debemos respetar a los demás y que dialogando podemos solucionar cualquier tipo de adversidad o acto de intolerancia



Foto familiar




Los cuatro acuerdos

Introducción:Es un libro de sabiduría tolteca escrita por el Dr. Miguel Ruiz. La obra es titulada de esta manera pues en ella se habla sobre cuatro acuerdos importantes para ayudarnos a que nuestras relaciones sean màs  agradables. 

 


En busca de una vida mejor...

Cuento inventado en base a la lectura de la obra "la rebeliòn de las ratas" de el autor Fernando Soto Aparicio: (Febrero 18- Febrero 23)




En la mañana se oyeron las campanas de la iglesia del pueblo, y en aquel valle solo se respiraba fatiga, los gallos cantaban, los cerdos se alborotaban y los animales en general se despertaban; en el fondo de los túneles los hombres trabajaban manipulando todo tipo de máquinas, el ruido estaba concentrado en el valle, donde a los objetos los cubría el óxido. Mucho antes de la inauguración de las máquinas de  la compañía, el pueblo se respiraba un ambiente muy tranquilo. En días anteriores Jacob había sido detenido por haber golpeado al diablo, y aún estaba en la cárcel. Con el deseo de pensar que la alcaldía estaba abierta, Tomás y Rubiela pensaron en ir hasta allí, pero recordaron que era un día festivo; de igual manera según Tomás este alcalde era una mala persona.




 Llegó un nuevo amanecer. Tomás llevaba ya más de una semana en Timbalí; de ello había obtenido cosas muy malas, cosas tan malas que hasta habían provocado que su hijo cayera a la cárcel, y no solo pensó en sus malos ratos, sino también por las necesidades que pasaba Eliza, tantos acontecimientos que habían cambiado su vida al 100%, puesto que comparaba sus anteriores tiempos y no coincidía, en fin a su mente vino su realidad, por un momento pudo pensar demasiadas cosas, como fueron las injusticias de su trabajo, en aquellos jefes extranjeros que podía maldecir mentalmente, y en esos pagos injustos por su duro trabajo, y no era justo, pues quien más trabaja es quien más gana. Un momento después de Tomás haber lavado su cara en la fuente, de allí partieron muchas dudas respecto a aquel beso que le había querido proporcionar el diablo, imaginaba como podía ser un beso, le parecía algo sencillamente asqueroso, aunque ella quedó deslumbrada con el descubrimiento de su belleza. Al ver el desconsuelo de Rubiela, todos se apuraron para ir al calabozo, e incluso Julieta y Néstor.



 Al salir a la carretera, oyeron el tren, después los motores que transportaban carbón y después venían con los obreros recogidos en todas las ciudades del departamento; hombres que ganaban una miseria trabajando casi que como esclavos muchos lugares, y entre ellos la cárcel, al ingresar Tomás sintió mucho miedo, pues él le temía a los honres armados, y allí solo se veía un lugar lleno de policías, simplemente se atrevió a entrar porque entre todas esas personas criminales, injustas y pecadoras, estaba su hijo Jacob que se encontraba allí, por su defensa propia… O bueno… al menos por la de su hermana, lo que anhelaba era que al ver su rostro de tristeza, los policías dejaron libre a su hijo, y se dieran cuenta que él había actuado como un hombrecito. Tomás se acercó hacia uno de los policías, el cual al ver el rostro de todos sintió tristeza, pero al explicarles su caso, dijo ya muy enojado “son asuntos del alcalde”. Eliza les dio la idea de buscarlo en el almacén de modas del pueblo en donde se respiraba todo lo contrario al valle, (elegancia y aseo).

El corazón del alcalde de Timbalí era muy duro. Pasó un rato, la tristeza y estrés estaban dominando a Tomás y Rubiela, pero llegó el lado bueno del diablo, y aprovechó el temor que le tenían, y pudo sacar a Jacob del calabozo, nadie lo creía e incluso realizaban ciertos comentarios pesimistas. Por el camino Tomás iba alegre puesto que su hijo estaba de vuelta a casa, y además era día de paso. Aunque pensaba en las cosas que iba a hacer con su dinero, lo primero que se le vino a su mente fue cooperar a las labores de la parroquia de Timbalí en un agradecimiento a Dios por permitirle que su hijo saliera de la cárcel, y que gracias al robo de Jacob no se habían muerto de hambre, aunque debían pedirle perdón a Dios por ello. Además con este dinero le alcanzaría para muy poco y debía seguir viviendo en el basurero con ciertas necesidades. En la parte superior de la montaña estaba uno de sus compañeros, con el cual llevaba una muy buena relación, de allí veían las minas que estaban ubicadas al otro lado de la montaña, veían desde las chozas más pobres, hasta los edificios que habitaban los más ricos. Ensamblaron una conversación respecto el descuento de sus pasos, y al llegar otros de sus compañeros comentaban sobre su duro trabajo y mínima recompensa, y en la idea de crear un sindicato el cual hiciera sentir sus existencias y mejorar su situación puesto que la realidad era que los extranjeros llenaban sus bolsillos de plata a costillas del trabajo de los mineros.




 Al llegar el momento del pago unos veían como separaban su dinero, pero él pensó en simplemente llevar su “fortuna” a Rubiela, de una manera sarcasmista pensaba en el diablo, puesto que le debía algo de gratitud. Al retirar su paso, Tomás se sorprendió al ver que solo recibía 16 pesos. El descontento se extendía. Cansados de la misma situación, Grimaldos iba a obtener grandes consecuencias penales. Pues el alcalde de Timbalí estaba siempre de parte de los más fuertes. Eliza en un rincón de la choza, recordaba con angustia su vida pasada.



En el séptimo mes de embarazo se encontraba Rubiela, y al estar dando un paseo por las piedras de la quebrada, resbaló y perdió su bebé, al Eliza preguntarle la magnitud de la gravedad del aborto, el doctor solo respondió que “era algo absurdo”. Simplemente recomendó para Rubiela mucho reposo, descanso absoluto y una alimentación normal, esto solo había sucedido por descuido y negligencia. Al salir a la carretera Tomás pidió la cuenta de los servicios del doctor, pero no fue muy agradable la noticia, aunque el doctor tuvo cierta consideración, resultó que eran 30 pesos y Tomás solo tenía 12 pesitos, aunque al doctor ver su pobreza se compadeció y los recibió, mil y un veces Tomás le agradeció. Lo acompañó hasta el pueblo, y allí le entregó algunas medicinas, al regresar se dio cuenta del asunto.


Eliza envió a Julieta hacia la tienda de Don José , aunque con temor, pero fue y se encontró con un viejo perverso que trató de pasarse con ella, imploró auxilio y llegó el diablo, puesto que le enterró un cuchillo en el pecho, a Julieta la dominó un pánico infinito y corrió, llevando en su mente aquella escena bárbara que acababa de dejar atrás.


FIN...